El delta del Ebro – ‘condemnado’ al cultivo de arroz

Johan M.G. Kleinpenning*

Cuando se habla del Delta del Ebro, se habla del arroz. El cultivo se expandió rápidamente después de la construcción de un azud en el río Ebro, la terminación de dos grandes canales para la conducción de agua para el riego del hemidelta del sur y del norte (en 1860 y 1912, respectivamente) y las medidas efectivas para combatir el paludismo a partir de 1915-1916. Desde aquél entonces y hasta hoy día el arroz es el cultivo principal del delta. Esta contribución trata de la cuestión porqué nunca cambió mucho la utilización del suelo?

En 2.009 los arrozales tenían una superficie de 20.442 hectáreas que correspondía con 85,2% de la superficie regable, 73,3% de la superficie de las tierras de labor y 67,7% de la Superficie Agrícola Utilizada (SAU), según las cifras para los siete municipios deltaicos enteros. Pero, hay que saber que las superficies totales de los municipios situados en el linde del delta incluyen una parte de “tierra firme” considerable. Referida a superficie puramente deltaica, el arroz ronda el 90%. Hay monocultivo en la mayor parte del delta. La producción total anual del delta es de unas 132-135 mil toneladas.

Todas las técnicas de cultivo, desde la siembra hasta la cosecha, se realizan de forma mecanizada. Ya no se transplantan las plántulas obtenidas en los planteles; hay siembra directa con tractores, helicópteros y avionetas. La mayor parte de la elaboración y comercialización está en manos de dos grandes cooperativas. Por el momento no hay problemas de sobreproducción y serias dificultades de vender el arroz en el mercado doméstico o exportarlo; competencia sí.

El monocultivo no significa que la producción de arroz es una actividad muy rentable. Los precios son bajos y, según los cálculos de Hernán Subirats, agrónomo jubilado del Departament d’Agricultura de la Generalitat de Catalunya, los ingresos netos por hectárea sólo son € 1.242. Para poder vivir enteramente del cultivo de arroz sería necesario tener por lo menos unas 40 a 50 hectáreas, pero no son muchos los que tienen esta superficie, pués el 80,2% de las explotaciones agrícolas de los siete municipios deltaicos tenían una superficie de menos de 10 hectáreas según el censo agrario de 2009. Hace surgir la cuestión porqué los agricultores no tratan de utilizar el suelo en forma más intensiva y más rentable?

A pesar de condiciones no siempre muy favorables, el Delta del Ebro era y es una comarca arrocera y es improbable que vaya cambiar drásticamente.

Se explica en gran parte por el hecho simple de que la producción de arroz es el único cultivo que previene la subida del agua salada y la salinización de las tierras de labor. Esto gracias al riego ininterrumpido con agua dulce durante gran parte del año. En los años sesenta del siglo pasado la Hydrotechnic Corporation S.A. ha propuesto de transformar el delta en una comarca agrícola que iría producir a) cultivos comerciales como trigo, arroz, algodón y soja, b) hortalizas y frutas y c) grandes cantidades de forrajes. Sus propuestas nunca fueron realizadas. Era un plan que, conceptualmente, correspondía a una época pretérita, la de las obras faraónicas: el plan Badajoz, el tranvase Tajo-Segura, las grandes presas y enormes riegos asociados… sin tener en cuenta los condicionantes económicos. Para el Estado, los gastos de adaptar el sistema de riego y el saneamientopara cambiar drásticamente el uso del suelo del delta resultaban demasiado altos. Además, la gran mayoría de los arroceros no podían o querían convertirse en productores de plantas totalmente diferentes o en ganaderos. Tenían experiencia con el arroz, no con el algodón, la soja o cultivos forrajeros como la hierba de Bermuda. Tenían el equipo en forma de maquinaria, aperos, almacenes, etc. para cultivar, y molinos en las cooperativas para acondicionar y comercializar arroz, no para otros productos. No sólo para los agricultores sino también para las empresas que prestaban sus servicos a los arroceros habría sido necesario reorganizarse.

Surge la cuestión como se mantienen los agricultores a pesar de los precios bajos y sus explotaciones agrícolas pequeñas. Primero: gracias a las subvenciones. El cultivo de arroz es, de hecho, el cultivo más subvencionado de Cataluña. Segundo: gracias a las posibilidades de ingresos no-agrarios. Encuentran trabajo adicional en los centros urbanos al borde del delta – L’Ampolla, Camarles, L’Aldea, Amposta y Sant Carles. Son pueblos con un gran número de tiendas y comercios, y empresas de los sectores secundario y terciario (industrias ligeras, empresas de transporte, etc.). Otras empresas se localizan al lado de la Carretera Nacional 340. La pesca, la explotación de salinas y el turismo son otras fuente de ingresos. En la gran mayoría de las explotaciones, el jefe o uno de los miembros de la familia tiene la posibilidad de trabajar fuera de la explotación. El tamaño de la misma no exige trabajo durante todo el año. Tercero: hay que recordar que en muchas familias hay una o dos personas jubiladas que viven de su pensión.

Para concluir: el medio ambiente del delta, las ayudas del gobierno, las preferencias de sus habitantes y las posibilidades de trabajo no-agrario adicional determinan la utilización del suelo y el paisaje agrario. Significa que el delta sigue siendo una comarca arrocera. No se sabe para cuanto tiempo, pero es improbable que vaya cambiar drásticamente esta situación dentro de pocos años.

Para mayor información:

-Kleinpenning, Johan Martin Gerard. `Geographical Stability and Change in the Ebrodelta’. Tijdschrift voor Economi­sche en Sociale Geografie, 60, 1969, núm. 1, pp. 35-59.

-Kleinpenning, Johan Martin Gerard. ‘El delta del Ebro revisitado’. Biblio 3W. Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, Barcelona, Vol XXI, núm 1.158. 5 de mayo de 2016.

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*Catedrático jubilado de Geografía Humana, Universidad de Nimega, Holanda.

La burbuja inmobiliaria y su repercusión en el consumo de agua en la costa de Alicante

Álvaro Francisco Morote Seguido*

Los núcleos urbanos del mundo en general y del Mediterráneo en particular registran en estos momentos los mayores aumentos en el consumo de agua. Ello tiene que ver con el rápido crecimiento de la población de las ciudades en las últimas décadas y por el desarrollo de actividades de cariz fuertemente urbanas como el turismo. A la hora de abordar las relaciones entre urbanización y consumo de agua, un aspecto clave a tener en cuenta es que no existe uno sino muchos procesos de urbanización y que cada uno de ellos comporta una demanda y un comportamiento diferente en relación al agua. Además, el proceso urbanizador también tiene una historia social detrás y los patrones de consumo de agua tanto en las zonas de alta densidad como en las zonas de baja densidad se pueden ver modificados por otras variables como las características socio-económicas, culturales etc. El conocimiento sobre los hábitos de consumo de la población y de los factores que los influencian resulta fundamental para planificar futuras actuaciones relacionadas con el recurso, incluyendo el uso de recursos alternativos y las campañas de concienciación en casos de penuria hídrica. Por otra parte y ante escenarios climáticos de impacto potencial sobre los recursos hídricos, conviene conocer que posibles medidas tomarían los ciudadanos. Así como en gran parte se desconocen los hábitos de consumo con precisión, también se desconocen cómo podrían cambiar estos hábitos ante las incertidumbres climáticas e hidrológicas del futuro. Este conocimiento se vería facilitado en gran parte si se dispusiese de perfiles de usuarios de agua definidos a partir de un conjunto de variables territoriales, económicas y demográficas.

Son diferentes las variables que inciden en el incremento de las demandas de agua. Se analizan los cambios territoriales y sociales acontecidos en la costa de Alicante y su influencia en el consumo de agua. Para ello ha sido necesario tener en cuenta una serie de elementos como son: a) cambios en los usos del suelo, b) crecimiento urbano y variaciones en los modelos y/o tipologías urbanas, c) consumo de agua, y d) hábitos de consumo de agua y factores que lo determinan.

En relación con el incremento de la superficie urbana, según los resultados obtenidos del análisis cartográfico, en 1956 (situación de partida), esta superficie sumaba la cifra de 16.890.458 m2 en toda la costa y destacando con el 88,33% los núcleos urbanos tradicionales. Sin embargo, en 2013, el incremento ha sido espectacular (338.925.408 m2 de superficie urbana-residencial), pero en este caso, la tipología que destaca sobre el resto es la superficie urbana de baja densidad (chalés) que representa el 57,30%. Estas cifras a escala local muestran aún más el espectacular aumento de esta tipología y del proceso de urbanización. En poblaciones como Xàvia o Dénia dicha tipología supera el 90%.

Figura 1. Vista de urbanizaciones en el municipio de Calpe (costa norte de Alicante)
Figura 1. Vista de urbanizaciones en el municipio de Calpe (costa norte de Alicante)

También cabe indicar que se han comprobado diferencias significativas entre la costa norte y sur de Alicante (tanto en el predominio de tipologías urbanas como en su proceso de implantación). En este sentido, en la costa sur, la tipología de adosados representa el 24,89% mientras que en el norte no supera el 7%. Además, cabe indicar que la tipología de chalés, el tamaño de la parcela es notablemente inferior en la costa meridional con tamaños alrededor de 400 m2 frente a los 800-1.000 m2 del norte. Todo ello, obedece por cuestiones económicas como ya constató el profesor Fernando Vera en su Tesis Doctoral (1987), donde en la costa sur, y principalmente, a partir del núcleo turístico-residencial de Torrevieja se buscó una tipología urbana que permitiera la llegada de compradores extranjeros de clase media. Por lo tanto, se adaptó la construcción de estas viviendas, tanto en forma de chalé como de adosado, con unas parcelas más pequeñas que permitió abaratar el coste del hogar y la construcción de más viviendas por metro cuadrado.

Todo ello, si se relaciona con el consumo de agua, el gasto en esta tipología urbana es mas “sostenible” ya que los espacios ajardinados son más pequeños e incluso como se ha constatado, las piscinas se adaptan al espacio reducido del exterior de la vivienda. También cabe indicar que en vinculación con la tipología del jardín, se ha comprobado un cambio de percepción por parte de la población, ya que se ha reducido y sustituido el llamado “jardín atlántico” (donde domina el césped) por un jardín mediterráneo donde las especies vegetales dominantes son las especies autóctonas y por lo tanto, menos consumidoras de agua. En este sentido, el césped tan sólo representa el 15% del total de la superficie ajardinada. Cifra que ha ido disminuyendo desde años atrás. El incremento del precio del agua, la escasez de recursos hídricos y recurrentes episodios de sequías, y un cambio de percepción de la población a favor del ahorro de agua, son los principales motivos que han repercutido en este cambio, y por lo tanto, se ha dejado notar en una contracción de los consumos domésticos en esta tipología.

Se establecen relaciones entre modelos de ocupación del territorio (tipologías urbanas) (con finalidades residenciales, turísticas o una combinación de ambas) y el consumo para usos urbano-turísticos, con particular atención a determinar las características que influyen en éste, determinando si la expansión de los usos urbano-residenciales acaecida en los últimos años, unido a la difusión de modelos más extensivos. Cabría suponer un incremento de los consumos hídricos y que esta evolución se viera condicionada por otras variables como pueden ser factores de renta, sociales, sociológicos, etc. En este sentido, como se ha podido comprobar y corroborar con datos empíricos proporcionados por las empresas suministradoras de agua, el incremento del consumo de agua para usos urbanos turísticos coincidiendo con el último boom inmobiliario no se cumple, ya que éste ha descendido de manera general desde mediados de la década del 2000, aunque en algunas localidades ya se produce desde principios de este periodo. El descenso de éste se debe a distintos factores, todos ellos importantes e interrelacionados, a saber: una mayor concienciación ambiental, aumento del precio de la factura del agua, electrodomésticos más eficientes en el uso del agua, la mejora de la red de distribución en baja por parte de las empresas suministradoras de agua potable (que ha provocado menores perdidas por fugas y averías), la utilización de aguas depuradas y en última instancia, la actual crisis económica que ha agravado aún más si cabe el descenso del consumo de agua.

Lo que se puede aprender del caso de la costa de Alicante, es que el ámbito urbano constituye un terreno muy importante para examinar las características del consumo de agua por parte de la población y los factores que influencian estas características. Un mejor conocimiento de todo ello resulta imprescindible para diseñar políticas de planificación y gestión de recursos hídricos que adopten el paradigma de las sostenibilidad, pero que también tengan en cuenta los contextos socio-demográficos, territoriales y tecnológicos que influyen en los hábitos de consumo del recurso.

Para mayor información:

MOROTE SEGUIDO, Álvaro Francisco (2015): Transformaciones territoriales e intensificación de la demanda de agua urbano-turística en la provincia de Alicante. Tesis Doctoral. Universidad de Alicante. Instituto Interuniversitario de Geografía.

*Álvaro Francisco Morote Seguido es Doctor en Geografía por la Universidad de Alicante (España) y ejerce su actividad investigadora en el Instituto Interuniversitario de Geografía de dicha universidad.

De la no gestión al empresarialismo: gobernanza y renovación urbana en las ciudades medias latinoamericanas

José Prada-Trigo*

La transición desde la gestión al empresarialismo urbano es un tema importante en los estudios territoriales de los últimos años. Aunque este no es un fenómeno nuevo en América Latina, donde los casos de Santiago de Chile, Bogotá o Buenos Aires han sido pioneros, apenas existe un acercamiento a esta realidad desde la perspectiva de las ciudades intermedias. Los cambios políticos y económicos sufridos en la región desde los años 70 supusieron la consolidación de un modelo de corte empresarialista, en el contexto del apuntalamiento de estados neoliberales, que afectaron a todas las escalas de la jerarquía urbana. A partir de ese momento, cobraron mayor fuerza, tendencias ya presentes en la trayectoria de América Latina, como la aparición de altas tasas de desigualdad social, inseguridad, violencia o pobreza en los ámbitos urbanos.

El caso de Ecuador no es muy diferente al de otros países de la región. Desde los años ochenta se produce la eclosión de gobiernos locales populistas, sin una política urbana explícita, ni mecanismos de participación de la población. Esta situación, que impidió cualquier posibilidad de construir un proyecto colectivo de ciudad, fue seguida por la aparición a finales del siglo XX de modelos de gestión empresarial en varias ciudades del país, que llevaron, en general, a una privatización en la administración de los servicios y al desarrollo del mercado como salida del caos en que se encontraban estos espacios.

En algunas ciudades como Machala y Guayaquil esta transición se desarrolló con especial intensidad, debido a la situación de abandono previa y a la virulencia con la que se acometió la implantación del modelo de gestión empresarial. En el caso de Guayaquil, desde 1996 se inició la recuperación del malecón de la ciudad como obra emblemática destinada a atraer la inversión privada, lo que supuso la aniquilación del espacio público y de la identidad patrimonial de la ciudad, en beneficio de una arquitectura de carácter genérico y articulada alrededor de los nuevos centros comerciales. Este proceso continuó en los siguientes años con la renovación de otros enclaves centrales y de las clases medias guayaquileñas. En todos ellos se produjo una concesión de la gestión a fundaciones y la seguridad se delegó a empresas privadas, aplicándose una «limpieza social» que eliminó de los lugares renovados a clases populares, prostitutas, mendigos, homosexuales y elementos no acordes con la ideología establecida. El resultado ha sido una ciudad aséptica, orientada a la segregación social y la atracción del turismo y las inversiones.

En el caso de Machala, el proceso de regeneración urbana se inspira en el modelo de la ciudad de Guayaquil, en parte como consecuencia de su tradicional dependencia social, política y económica. La renovación de Machala se apoya en una serie de elementos como el rediseño de parques y plazas, la securización de las áreas renovadas con empresas de seguridad privadas, la atracción de inversión externa hacia las áreas renovadas, la nula participación ciudadana en el proceso de regeneración, o los intereses de las coaliciones y grupos de poder en este proceso, quienes dirigen y se benefician, por medio de empresas intermediarias, de todos estos trabajos. Por el camino quedan desatendidas, al igual que en Guayaquil, cuestiones vinculadas a la pervivencia de barriadas enteras con infraviviendas, a la existencia de altos índices de pobreza, desigualdad o analfabetismo, a la ausencia de gestión frente a los elevados riesgos de inundaciones o a la nula gestión medioambiental.

La regeneración urbana de Guayaquil y Machala es un proceso en el que no sólo la participación ciudadana está ausente, sino también lo está la atención de los intereses de la ciudadanía, con su reflejo en unos índices sociales nefastos y una peor evolución que otras ciudades ecuatorianas. Esto otorga perspectivas diferentes desde las cuales cuestionar la eficacia de los modelos de gestión empresarial, más allá de los oropeles, la propaganda oficial o las flamantes inversiones externas en hoteles de lujo y centros comerciales.

Para mayor información:

PRADA-TRIGO, JOSÉ. ¿De la no-gestión al empresarialismo? Algunas evidencias en la transformación de la gobernanza urbana en las ciudades medias latinoamericanas a través de un caso de estudio ecuatoriano. Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles, 2015, n° 69, p. 437–463. <http://boletin.age-geografia.es/articulos/69/19%20BAGE69.pdf>

* José Prada-Trigo es Profesor de la Facultad de Ciencias de la Hospitalidad de la Universidad de Cuenca, Ecuador.

EL IMPACTO TERRITORIAL DEL TERCER BOOM TURÍSTICO-INMOBILIARIO DE CANARIAS Y SUS EFECTOS EN LA COEXISTENCIA DE USOS TURÍSTICOS Y RESIDENCIALES

EN AZUL CORRECCIONES HECHAS POR MI

EL IMPACTO TERRITORIAL DEL TERCER BOOM TURÍSTICO-INMOBILIARIO DE CANARIAS Y SUS EFECTOS EN LA COEXISTENCIA DE USOS TURÍSTICOS Y RESIDENCIALES

Juan Israel García Cruzi

La tradicional coexistencia de usos turísticos y residenciales ha venido dada por procesos de urbanización singular en los que mercado turístico e inmobiliario se han desarrollado de forma conjunta. Aun así, la política turística implementada a principios del siglo XXI en Canarias plantea una especialización de usos contraria a esta relación previa. Sin embargo, los efectos derivados del último ciclo expansivo (1998-2008) han condicionado un importante crecimiento del uso residencial, ente otras razones, por efectos inesperados de la política turística, lo cual pone de manifiesto las dificultades que entrañan tal objetivo y la necesidad de considerar esta coexistencia de usos en el modelo turístico.

El desarrollo turístico en España se ha caracterizado por la sucesión de ciclos de crecimiento y declive, vinculados con el contexto socio-económico nacional e internacional. Éstos se han establecido como límites temporales de los denominados “booms turísticos”, procesos de crecimiento turístico-inmobiliario que han consolidado los principales destinos turísticos nacionales a través de la urbanización, viéndose condicionados por las políticas públicas desarrolladas en cada momento.

Caracterizado por un crecimiento constante de la oferta sin considerar el comportamiento de la demanda, ante situaciones de estabilización o reducción de ésta última, se han sucedido una serie de crisis turísticas que han facilitado un importante trasvase de plazas turísticas hacia el mercado inmobiliario (alquiler o venta). Todo ello ha incentivando la presencia de usos residenciales en estos ámbitos, donde cada mercado ha seguido teniendo su demanda, aunque el residencial comenzaba a ocupar progresivamente una oferta potencialmente turística.

Considerando esta experiencia, ante un nuevo ciclo económico expansivo, las expectativas de crecimiento de la oferta alojativa turística en Canarias fijaban escenarios en los que se llagaban a prever más de 500.000 plazas sobre las 340.000 existentes en el año 2000, requiriendo de un considerable aumento de una demanda que ya superaba los 10 millones de turistas anuales, así como el riesgo de un nuevo desajuste oferta-demanda que produjese cambios del uso turístico al residencial en el futuro.

En este escenario, el Gobierno de Canarias tomó la decisión de articular un proceso de intervención reglamentaria sobre la base de un nuevo modelo turístico. Éste recibiría la denominación informal de “moratoria turística”, correspondiéndose con la promulgación de una serie de normas que afectarían a diversos aspectos relacionados con la racionalización del crecimiento, estándares de urbanización y edificación turística, fomento de la oferta complementaria de ocio, incentivo de la renovación y la especialización turística de estos ámbitos, entre otros elementos.

Esta intervención abrió un amplio debate en torno a sus efectos, máxime cuando una parte se había ejecutado en medio de un escenario de auge del sector inmobiliario, por lo que, entre otros elementos, se planteaban diferentes cuestiones en torno al posible crecimiento y transformación de los espacios urbano-turísticos.

Tomando en cuenta la dimensión territorial de este proceso, la consideración de una serie de variables temáticas cuantificables facilitan el obtener conocimiento contrastable a través de su medición sistemática. Así, a través de la implementación de un Sistema de Información Geográfica (SIG) se permitiría tal labor. Éste se ha desarrollado dentro de un proyecto mucho más amplio, en el que las diferentes líneas de trabajo han mantenido una interrelación a la hora de construir un modelo explicativo, pudiendo destacar entre sus resultados los que se citan a continuación:

En primer lugar, ante la política de contención de la oferta alojativa turística, el crecimiento experimentado no ha alcanzado las 75.000 plazas, lo que lo sitúa por debajo de los escenarios de crecimiento potencial. Aun así hay que matizar que los nuevos estándares edificatorios han supuesto que la relación de metros cuadrados por plaza se duplique (de 30m3/plaza a 60m2/plaza), lo que supone un menor número de establecimientos, pero más amplios.

En segundo lugar, el fomento de la oferta complementaria de ocio se ha traducido en la implantación de nuevas infraestructuras, destacando por su número y extensión los campos de golf, pasando de los 8 existentes en 1998 a los 24 actuales, vinculados con importantes proyectos inmobiliarios.

Por último, siendo el más importante de todos ellos, el uso residencial ha protagonizado el proceso de urbanización, suponiendo el 40,4% del espacio ocupado entre 1998 y 2009 en las principales áreas turísticas de Canarias, muy por encima de la oferta alojativa y complementaria turística.

Paradójicamente, el crecimiento y transformación de los espacios urbano-turísticos de Canarias no ha venido de la mano de usos controlados por la política turística, sino por uno al margen de la misma y en contra de sus objetivos. El uso residencial, lejos de ser contenido, se ha visto incentivado por la reconversión de proyectos inicialmente turísticos en residenciales y su vinculación con infraestructuras turística, como son los campos de golf, incumpliendo con el objetivo de especializar estos ámbitos en el uso turístico.

Con todo ello, aunque el actual cambio de ciclo ha modificado el contesto socio-económico, reduciendo la presión de nuevos proyectos inmobiliarios sobre lo turístico, los cambios en la demanda y el auge del alquiler vacacional, sustentado por el importante peso del uso residencial en estos ámbitos, plantea una nueva problemática de difícil resolución. Por ello, ante una compleja y, hasta el momento, infructuosa diferenciación física de usos, cabe plantear un modelo turístico en el que ambos sean considerados.

Ejemplo de mapa de ocupación del suelo de un área turística de litoral (Coste Teguise, Lanzarote)
Ejemplo de mapa de ocupación del suelo de un área turística de litoral (Coste Teguise, Lanzarote)

Para mayor información:

GARCIA CRUZ, J.I. El análisis del impacto territorial del tercer boom turístico de Canarias (España) a través de la aplicación de un sistema de información geográfica (SIG). Cuadernos de Turismo, 2015, nº 36, p. 219-245. <http://revistas.um.es/turismo/article/view/230971/178891>

FRASE A DESTACAR

las expectativas de crecimiento de la oferta alojativa turística en Canarias fijaban escenarios en los que se llagaban a prever más de 500.000 plazas sobre las 340.000 existentes en el año 2000,

los campos de golf, pasando de los 8 existentes en 1998 a los 24 actuales,

i Juan Israel García Cruz es Doctor en Geografía por la Universidad de La Laguna (Islas Canarias). Profesor de la Escuela de Turismo de Santa Cruz de Tenerife y miembro del grupo de investigación ReinvenTUR.

BOA GOVERNANÇA MUNICIPAL E METROPOLITANA NO BRASIL: UM DIREITO DO CIDADÃO

ylvio Bandeira de Mello e Silva

Uma bela obra de arte pintada por Ambrogis Lorenzetti, entre 1337 e 1339, exposta no Palácio Público de Siena/Itália, já retratava bem, em seis quadros integrados, como deveria ser um bom governo e como seria um mau governo (imagens disponíveis no Google). Em resumo, a paisagem urbana em um bom governo, com um rei virtuoso, seria bem organizada e teria efeitos favoráveis no campo expressos em uma paisagem também bem organizada e atraente. A paisagem urbana em um mau governo, dirigido por um tirano, não seria bem estruturada, com conflitos, prédios em ruinas e até mortos nas ruas. Os efeitos no campo seriam desastrosos, com guerra, casas destruídas e plantações queimadas.

É importante recuperar as questões relacionadas com governo/governabilidade em um momento de grave crise nacional É importante recuperar as questões relacionadas com governo/governabilidade em um momento de grave crise nacional. Inicialmente, é preciso considerar como tese que um bom governo nacional teria repercussões favoráveis nas escalas municipal, estadual e regional. O destaque neste artigo será dado aos municípios e às regiões metropolitanas brasileiras pelo fato de que os mesmos possuem uma legislação bem detalhada sobre planejamento e gestão municipal (Lei 10.257/2001, chamada de Estatuto da Cidade, com abrangência sobre todo o município) e planejamento e gestão metropolitana (Lei 13.089/2015, chamada de Estatuto da Metrópole, envolvendo toda a região metropolitana). Evidentemente, um bom governo estadual também deveria ter bons efeitos sobre todos os municípios e regiões que compõem o território de cada estado.

Considerando a evolução das ideias sobre governo e políticas públicas e a experiência histórica sobre planejamento em sociedades democráticas, é mais adequado chamar hoje de governança e não governo. Com efeito, a governança vai além das considerações sobre governo e governabilidade (a capacidade de um governo em exercer seu poder através de complexas relações de força) na medida em que a governança passa a integrar mais fortemente os planos e as ações de um governo aos planos e ações dos cidadãos e do mundo empresarial. Isto rompe a tradição, quase sempre com um perfil técnico-burocrático, de se ter um governo agindo de forma distante da sociedade, incluindo aí os setores produtivos como um todo. Ora, a integração acima é prevista claramente nos dois Estatutos, o da Cidade e o da Metrópole, por sinal, bem fundamentados na Constituição Federal de 1988. Por exemplo, o Artigo 40 do Estatuto da Cidade garante a participação da população e das associações representativas da comunidade na elaboração do plano e na fiscalização de sua aplicação. Já o Estatuto da Metrópole fala em governança interfederativa (Artigo 2º e Capítulo III), em gestão democrática (Artigo 6º) e em participação de representantes da sociedade civil nos processos de planejamento e de tomada de decisão e ainda no acompanhamento dos serviços e das obras (Artigo 7º).

Por outro lado, a Constituição Federal de 1988 (Artigo 25 § 3º) menciona no processo de planejamento metropolitano as funções públicas de interesse comum, lembrando a R.E. Dickinson (1961), quando ele afirma que a região política ideal, seja grande ou pequena, é aquela que possui o maior número de interesses comuns. Já o Estatuto da Cidade destaca o interesse social na execução da política urbana, o que pode ser consequência, segundo o geografo Paul Claval (1981), da lógica da cidade que é a de ser uma organização que maximiza a interação social.

No caso das regiões metropolitanas […] deve haver um pacto intermunicipal Assim, todo cidadão brasileiro tem hoje direito a uma governança que começa no lugar onde reside, o seu município, e de forma progressiva, atinge todo o território nacional, passando pelas escalas microrregionais, como a das regiões metropolitanas, e a escala dos estados da Federação. No caso das regiões metropolitanas, envolvendo, em geral, milhões de habitantes, deve haver um pacto intermunicipal, ou seja, todos os planos diretores municipais nas regiões metropolitanas devem ser compatibilizados com o plano metropolitano a ser aprovado pela Assembleia Legislativa estadual. O objetivo é valorizar os interesses comuns e a busca de soluções para os conflitos e problemas metropolitanos e não mais locais (municipais). No caso dos municípios fora das regiões metropolitanas, eles podem se articular voluntariamente entre si através de consórcios públicos intermunicipais (Lei 11.107/2005), o que já vem ocorrendo de forma crescente em todo o Brasil. Eles podem ter um caráter setorial, como a saúde ou saneamento, por exemplo, ou podem ter uma perspectiva abrangente, envolvendo questões de desenvolvimento que possam interessar todos os municípios envolvidos. Eventualmente, as regiões metropolitanas podem se organizar institucionalmente sob a forma de consórcios públicos.

Portanto, a boa governança municipal e metropolitana é a que garante ao cidadão o direito de participar ativamente no processo de construção social de espaços locais e regionais com mais qualidade de vida para todos. Infelizmente, muitas regiões metropolitanas brasileiras ainda não estão aplicando plenamente as diretrizes do Estatuto da Metrópole e muitos Planos Diretores Municipais não conseguem assegurar claramente a participação da sociedade, comprometendo a formulação de relevantes diretrizes estratégicas. Este é o grande desafio, por exemplo, do Plano Diretor atualmente em elaboração em Salvador e que deverá estar concluído até o final do ano.

É preciso acompanhar de perto o que está acontecendo para garantir, através da mobilização social, a execução de uma boa governança municipal e metropolitana no Brasil.

Cabe então imaginar: como o artista italiano pintaria hoje a nossa governança urbana e metropolitana? Boa ou má?

Para maio­res informações:

SILVA, S. B. de M. e.; SILVA, B. C. N.; SILVA, M. P. A Região Metropolitana de Salvador na rede urbana brasileira e sua configuração interna. Scripta Nova, Barcelona, v. 18, n. 479, jun. 2014. Disponível em: <http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-479.htm>.

Sylvio Bandeira de Mello e Silva é Doutor em Geografia e Professor do Programa de Pós-graduação em Planejamento Territorial e Desenvolvimento Social / UCSAL, Salvador/Bahia.

RIO DE JANEIRO: LABORATORIO URBANÍSTICO DE NUEVO

Manuel Herce Vallejoi

Rio de Janeiro está de moda, no solo por la cantidad de obras con que la ciudad prepara algunos eventos sino también por las críticas que han desatado. La principal de éstas es la aparente ausencia de una reflexión urbanística sobre la ciudad y el hecho de que las inversiones apoyen la extensión de la ciudad hacia el sur (Barra de Tijuca), continuándose así la estrategia continuada de expansión que ha seguido la ciudad casi desde sus inicios.

Un libro de Verena Andreatta, de hace casi diez años, sirve perfectamente para apoyar la afirmación de continuidad de las estrategias expansionistas. En la obra Ciudades cuadradas, paraísos circulares la autora hace un repaso de la decena de Planes urbanísticos que han apoyado, desde mediados del siglo XIX esa expansión, y en un bello plano (que se reproduce) muestra que una gran parte de ese crecimiento se ha efectuado con aterramientos enormes y apoyándose en el crecimiento de una red viaria, para el que los obstáculos naturales («morros» y pantanos) no han presentado obstáculos sido impedimento. Solo esa constatación es un hallazgo, y una enseñanza para los que predican el inmovilismo en el trato con la naturaleza; del dialogo entre naturaleza y obras del hombre ha salido la bella realidad de la implantación urbana que es el principal patrimonio de la ciudad.

Pero la verdadera aportación del libro es demostrar la existencia de una continuada transferencia de pensamiento urbanístico entre Europa y América; corriente que no ha significado una mera importación acrítica de ideas y modelos, sino que al contar con realizaciones en América de propuestas casi imposibles para la Europa donde se fraguaron, esas ideas, se testaron y enriquecieron. Asombra la magnitud de las obras infraestructurales (la casa de la aguas de Buenos Aires, las autopistas urbanas brasileñas, son ejemplos), las operaciones urbanas (¿cuando Le Corbusier pudo soñar una obra tal como Brasilia?), la aprobación de planes urbanísticos (Dioxiadis logró que la mayor expresión de su modelo expansionista se aprobara como Plan Director de Rio de Janeiro), e incluso, su arquitectura (Bogotá y Rio son casos de estudio relevantes)

Como expresa Verena Andreatta en la introducción : el objetivo fundamental del libro es mostrar la relación entre las propuestas de los Planes Directores aprobados para la ciudad y sus referencias urbanísticas europeas coetáneas, de la que surgieron nuevas propuestas paradigmáticas sobre el urbanismo occidental; y también estudiar como al amplificarse las proposiciones originales se pusieron de relieve sus contradicciones.

La existencia de un proceso de «ida y vuelta» entre realidades sociales tan diferentes, se inició con la deformación de la cuadricula «filipina» y se consagró, siglos más tarde, cuando la geometría simplificadora de la arquitectura racionalista se curvó, dando paso a edificios más organicistas, como los de Niemeyer o Reidy; de ahí, el título del libro que utiliza una bella metáfora del poeta catalán Vázquez Montalbán.

Los trabajados planos de la investigación en que se apoya el libro han sido publicados en forma de atlas digitalizado e incorporados, recientemente, al Atlas digital Imagine Rio del Departamento de Humanidades de la Rice University de Houston.

Lástima que el libro solo esté publicado en una bella edición colorida de Mauad Ltda, en portugués, porque sus enseñanzas serían de aplicación a toda América Latina. Y lástima también que no hayan sido tenidas en cuenta por el Ayuntamiento de la Ciudad, que constantemente reclama un paralelismo de las obras olímpicas de reforma de la ciudad consolidada que se llevaron a cabo en Londres o Barcelona, con la absurda y especulativa operación olímpica carioca.

Para mayor información:

ANDREATTA, Verena. CIUDADES QUADRADAS, PARAISOS CIRCULARES. Río de Janeiro: Mauad Editora Ltda, 2006 (ISBN 85-7478-200-9).

Atlas dos Planos Urbanísticos de Rio de Janeiro. Rio de Janeiro: Vivercidades, 2008 (incluido como Cd en la edición del 2015 del libro de Mauad Editora Ltda).

i Manuel Herce Vallejo ha sido profesor de Urbanismo de la Universidad Politécnica de Catalunya y actualmente reside en Río de Janeiro.

La Habana del deshielo: por un urbanismo social y mestizo

Carles Crosas Armengol*

La escenificación del reencuentro entre Washington y La Habana inunda portadas de medio planeta y crea grandes expectativas a muchos niveles. En la esfera urbanística, se abren interrogantes sobre cómo el deshielo comunista va a gestionar el futuro de este extraordinario territorio y sus ciudades. Será bueno en cualquier caso, que la ilusión para alcanzar los cambios que se dibujan en el horizonte, no minimice el tiempo necesario de una reflexión abierta y poliédrica sobre las estrategias más convenientes, de continuidad o de ruptura, en relación a las políticas de vivienda, ecología, urbanismo y ordenación del territorio.

En este contexto, La Habana mira al futuro desde la encrucijada de las muchas ciudades que fue en su pasado: “perla del Caribe”, “Niza de las Américas”, “Llave del nuevo mundo”, moderna capital socialista…. Como pocas otras ciudades, La Habana supo transformarse en modelo de vanguardia y de progreso en contextos y condiciones muy distintas ¿En que espejo debiera mirarse hoy, para mantener esta misma estela? Poco útiles parecen los referentes de transformación urbana de las principales ciudades de países tardocomunistas y menos aún, las “actualizaciones” de sus capitales vecinas en el mar del Caribe. Así pues, ¿cuáles deberían ser los argumentos sobre los que asentar las bases de su transformación urbana?

1 – En primer lugar, la regeneración urbana en La Habana debería plantearse con un marcado carácter social. Si muchos creemos aún en las capacidades del urbanismo para construir una sociedad más cohesionada, rica y equilibrada, el sueño socialista que anestesió la isla debiera ser ahora el mayor garante para conseguir este objetivo. Algo que por natural no es nada obvio, a la vista de las tremendas experiencias de la China post-comunista y de las dificultades que vive este tipo de urbanismo, incluso en los países con la mejor tradición.

Existen razones para el optimismo, fundamentadas en una tradición local que guió iniciativas tan notables como la ya lejana creación en 1988 del GDIC-Grupo para el Desarrollo Integral de la Capital que promovió los Talleres Integrales de Transformación del Barrio, una temprana iniciativa (son más de 25 años) liderada por destacados arquitectos como Gina Rey y Mario Coyula. Aún así, los años de letargia obligada por la escasez de recursos y el bloqueo internacional obligan ahora a remuscular la maquinaria para la comprensión, decisión y gestión de una ciudad sometida a nuevas dinámicas.

Son muy pocas las intervenciones urbanas recientes en la capital y su dimensión y resultado insuficientes para adivinar como se afrontarán algunos riesgos globales: la territorialización de la pobreza, la “parquetematización” de los centros históricos o la dualización creciente entre espacios del turista y del ciudadano. La salvaguarda de La Habana Vieja, en manos de la Oficina del Historiador de la Ciudad, es el ejemplo más paradigmático: meritorio en tanto que está consiguiendo “salvar” los edificios del que es probablemente el mejor casco antiguo colonial, pero no ajeno a algunas de las controversias que planean sobre las maneras de recuperar los centros históricos.

2- Pero además de socialmente solidaria, La Habana del siglo XXI debiera transformarse con una arquitectura y un urbanismo a la altura del patrimonio de la ciudad, evitando convertirse ni en un museo de nostalgia, ni en un teatro de arquitecturas-piel historicistas, ni en la enésima amalgama de arquitecturas espectáculo, estilo “nuevo ricos”.

A mitades de siglo XIX La Habana fue la primera capital española en implementar los modernos sistemas de movilidad y reordenar ejemplarmente el espacio de las antiguas murallas, más con la ambición de Viena que con el pragmatismo de Barcelona. Prontamente introdujo el modelo de ciudad jardín en la moderna retícula de El Vedado, un caso paradigmático a nivel internacional. Durante el siglo XX, cambió sus edificios y sus calles, adaptándolas a la modernidad en cada momento (el tranvía, el coche, la arquitectura funcionalista, etc.) consiguiendo no hacer nunca tabula rasa de su pasado, sino añadiendo unas capas encima de las otras.

Todo ello contribuyó a su particular constitución, la de una ciudad “europea” a solo 60 leguas del gigante americano, ejemplo de una privilegiada transculturalidad aliñada con una pocas dosis de cultura eslava y un sólido sustrato de cultura negra, la que dio el “color cubano” el que reivindicaba Nicolás Guillén en sus versos: “ni blanco ni negro: mestizo”.

Las respuestas a los retos urbanos contemporáneos (a la resiliencia, la movilidad eficiente, la sostenibilidad, etc.) podrán encontrarse en el paralelismo con otras experiencias contemporáneas en otras ciudades. Pero la transformación de La Habana debiera formularse siempre a partir de su propio ADN. Anteponer su carácter genuino a los “códigos” que “receta” el urbanismo más canónico. Diseñar la metrópolis de las próximas décadas desde un renovado masterplan y a la vez, desde una serie de proyectos específicos, cambiando las antiguas herramientas del “zoning” por nuevos instrumentos flexibles y adaptables a escalas, tiempos y demandas concretas.

Los estudios y reflexiones que durante años hemos dedicado un grupo de profesores del Laboratorio de Urbanismo de Barcelona – LUB con la guía de algunos colegas de la CUJAE a El Vedado, futuro distrito central de la metrópolis habanera, intentan avanzar sobre alguna de las ideas que aquí se apuntan.

A Mario Coyula (1935-2014), in memoriam

Para más información: Ver el epílogo de la Tesis Doctoral Crosas, C. Variaciones sobre la regularidad. El Proyecto de El Vedado en la formación de La Habana metropolitana. Noviembre 2009. UPC-DUOT. Xavier Eizaguirre, Director. http://www.tdx.cat/handle/10803/78009

Solà-Morales, M., Crosas, C. El Vedado, “La Habana. Ciudad jardín, ciudad central”. Quaderns d’arquitectura i urbanisme (Ed. trilingue), Diciembre 2009, no. 259, p. 71-79

Carles Crosas es Dr. Arquitecto, Profesor e investigador en el Laboratorio de Urbanismo de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, DUOT-UPC

“Herencia”, 160 x 190 cm, mixta/lienzo, 2005

Maikel Menéndez (artista cubano asentado en Barcelona desde 2006)
Herencia”, 160 x 190 cm, mixta/lienzo, 2005
Maikel Menéndez (artista cubano asentado en Barcelona desde 2006)

A inserção funcional de pequenos municípios metropolitanos

o caso da RMBH (Região Metropolitana de Belo Horizonte/MG, Brasil)

O Estado de Minas Gerais/Brasil se notabiliza, entre outras dimensões, por possuir um grande número de pequenos municípios, aqui considerados como aqueles que possuem população total de até 20.000 habitantes em 2010. São pequenos 73% dos 5570 municípios brasileiros e em Minas Gerais, 79,5% dos 853 municípios.

A pouca literatura existente sobre os pequenos municípios é notória, o que pode conduzir aos problemas conceituais. Enquanto para o Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE), o limite é de 100 mil habitantes, Corrêa (2011) sugere que o limite entre 20 e 30 mil habitantes seria o ideal para iniciar uma reflexão conceitual adequada à problemática. Na verdade, o critério demográfico não expressa fiel e completamente a problemática complexa das funcionalidades urbanas, tema aqui em tela, que trata da inserção funcional dos pequenos municípios (PM) da Região Metropolitana de Belo Horizonte (RMBH), a terceira mais importante do Brasil.

A RMBH é composta por 34 municípios, dos quais 14 são PM, com menor importância populacional, mas que configuram um quadro geoeconômico singular. (Mapa 1)

Mapa 1 – Distribuição territorial das pequenas cidades na RMBH.

Fonte: Extraído de FARIAS (2013)
Fonte: Extraído de FARIAS (2013)

A dimensão demográfica e social dos PM na RMBH

Considerando que a taxa geométrica de crescimento anual (TGa) da população brasileira entre 2000/2010, foi de 1,17% e que a metropolitana foi de 1,15%, é importante notar que apenas cinco PM – Itaguara, Nova União, Raposos, Taquaraçú de Minas e Baldim estão abaixo das referidas médias, este último, com taxa negativa. O restante, (9 PM), apresentou taxas acima das brasileira e metropolitana, ou seja, a maioria dos PM metropolitanos da RMBH apresentou, no período, crescimento populacional significativo. Por outro lado, com relação aos fluxos migratórios, importa destacar, que no que tange a metrópole, todos os 14 PM apresentaram saldo migratório negativo em 2010. Tais municípios se encontram na lista dos que possuem os maiores saldos migratórios negativos na REGIC 2007 – Região de Influência de Belo Horizonte, sendo 11 deles com valores acima de 100 habitantes. (Comini, Nogueira, Lobo e Garcia, 2014).

No que diz respeito ao Índice de Desenvolvimento Humano Municipal (IDHM), cerca de 71% das pequenas cidades da RMBH possuem IDHM médio, com destaque para Confins, Florestal, Raposos e São José da Lapa com índices mais elevados. O indicador de longevidade é o que se destaca com valores mais altos, ao passo que indicador de educação é o destaque negativo das pequenas cidades, com índices baixos, sendo os menos expressivos, os municípios de Rio Manso e Rio Acima. (Tabela 1)

Tabela 1 – Pequenos Municípios da RMBH – IDHM – 2010

MunicípiosIDHMIDHM RendaIDHM LongevidadeIDHM Educação
Baldim0.6710.6500.7870.590
Capim Branco0.6950.6640.8370.604
Confins0.7470.7060.8300.711
Florestal0.7240.7280.8450.617
Itaguara0.6910.6970.8360.567
Itatiaiuçu0.6770.6610.8330.563
Jaboticatubas0.6810.6940.8370.543
Mário Campos0.6990.6800.8330.604
Nova União0.6620.6240.8180.568
Raposos0.7300.7060.8320.661
Rio Acima0.6730.6890.8700.508
Rio Manso0.6480.6760.8020.501
São José da Lapa0.7290.6770.8440.679
Taquaraçú de Minas0.6510.6430.8180.525
Belo Horizonte0.8100.8410.8560.737

Fonte: Atlas do desenvolvimento humano, 2013. (adaptado)

A ausência de autonomia dos PM metropolitanos da RMBH

A maioria dos 14 PM metropolitanos encontra na agropecuária sua principal atividade econômica, sobretudo na criação de bovinos. Itaguara e Jaboticatubas são os destaques nesta atividade. A suinocultura também merece destaque, pois a maioria dos pequenos municípios da RMBH possui esta atividade, com destaque para São José da Lapa. A cana de açúcar é outro produto que merece atenção, com destaque para Jaboticatubas, Baldim, Itaguara e Nova União, bem mais distantes, também, merecem atenção. Mário Campos encontra sua especificidade na produção granjeira com destaque na produção de ovos de galinha. Dentre os 14 PM, Raposos demonstrou ter uma economia mais debilitada, em função da decadência da atividade mineradora. De forma geral, os PM da RMBH possuem atividades econômicas pouco diversas, ficando os municípios de Rio Acima e, sobretudo, Raposos com economias mais debilitadas ainda, em decorrência do fim das atividades minerárias. Os municípios com maiores diversidades de produção agropecuária se concentram nos extremos da região metropolitana: Baldim, Jaboticatubas, Taquaraçú de Minas e Nova União a norte-nordeste e Itaguara, Itatiaiuçú e Rio Manso a sudeste da metrópole. Florestal, a oeste e Capim Branco a noroeste também possuem alguma diversidade econômica.

O pequeno e pouco expressivo setor terciário dos PM, associado à quase inexistente oferta de empregos faz destes núcleos urbanos um conjunto de localidades muito dependentes das demandas da metrópole, por isto, nada autônomas. Afirma-se que, não obstante a “opção” do emprego no serviço público municipal, nota-se uma grande mobilidade, sobretudo de população de jovens, à procura de empregos não só na metrópole, como também em outras cidades metropolitanas.

Finalmente, em função de uma série de fatores, percebe-se a expansão da especulação imobiliária nos PM metropolitanos, por meio do crescimento de empreendimentos imobiliários e do comércio de chácaras e sítios. A conseqüência imediata é o aumento do valor da terra. Um fenômeno universal, que caracteriza as regiões metropolitanas brasileiras. Demonstra, por isso, a ausência de autonomia destes PM cuja inserção funcional na RMBH, tem sua grande expressão no atendimento das demandas da grande metrópole mineira.

Para maiores informações:

FARIAS, Klécia Gonçalves de Paiva, NOGUEIRA, Marly. A dinâmica funcional das pequenas cidades na Região Metropolitana de Belo Horizonte (RMBH) Minas Gerais – Brasil. XV Encuentro de Geógrafos de América latina. Anais… Havana, Cuba. Abril de 2015. (Eixo 8: Estructura y dinâmica de los sistemas urbanos), p. 1-13.

COMINI, L., NOGUEIRA, M, LOBO, C. GARCIA, R.. Dispersão espacial da população na Região de influência de Belo Horizonte – análise dos municípios de pequeno porte. XIX Encontro nacional de estudos populacionais.. Anais…. São Pedro/SP p. 415-437.

Marly Nogueira é professora associada e pesquisadora do Departamento de Geografia da Universidade Federal de Minas Gerais, Brasil. Supervisora do curso de bacharelado em Geografia – EaD/UAB

Ficha bibliográfica:

NOGUEIRA, Marly. A inserção funcional de pequenos municípios metropolitanos – o caso da RMBH (Região Metropolitana de Belo Horizonte/MG, Brasil) …..

EL NUDO GORDIANO DE LA REGENERACIÓN URBANA

Fernando Gaja i Díaz*

No hay tema más manido, ni tópico más repetido, que afirmar que la salida a la crisis del sector de la edificación se encuentra en la rehabilitación, opción a la que desde la aprobación en 2013 de la ley que la pretende impulsar se ha añadido las de la Regeneración y la Renovación Urbana (Ley 8/2013, de Rehabilitación, Regeneración y Renovación urbanas). ¿Por qué si todos los expertos, reales o intitulados, están de acuerdo en presentar esta estrategia como el bálsamo de fierabrás para la recuperación de la actividad en el sector de la construcción, no acaba de arrancar? En mi opinión, porque no se ha resuelto lo que constituye un auténtico nudo gordiano que la atenaza: la financiación.

El consenso acerca de las virtudes y milagrosos efectos de las actuaciones de Rehabilitación, Regeneración y Renovación urbanas es algo insólito. Con independencia de su posicionamiento político e ideológico todos los agentes sociales, empresariales, sindicales, académicos,… están de acuerdo en reclamarla. Parecía que la norma aprobada por el parlamento estatal, invadiendo por cierto una competencia exclusiva de las comunidades autónomas, iba, por fin, a permitir el desarrollo de un subsector que goza de una muy escasa implantación, en un campo dominado por las obras de Nueva Planta. Saludado como el momento de la verdad, iba definitivamente a permitir el lanzamiento de una actividad, que invariablemente es presentada como generadora de empleo, de bajo impacto ecológico y paisajístico, contribuidora neta a la mejora del medio urbano,… Pero, no ha sido así, y cabe preguntarse, ¿dónde está el problema para que todas las expectativas no se estén cumpliendo? El principal desafío, el nudo gordiano que la Ley de Rehabilitación, Regeneración y Renovación urbanas no ha sabido cortar1, el que ata e impide el desarrollo de estas operaciones, es la cuestión no resuelta de su financiación, ¿quién va a pagar la regeneración de los barrios que más lo necesitan?

La Ley de Rehabilitación, Regeneración y Renovación urbanas se inscribe plenamente en una línea de pensamiento y acción, en una ideología urbanística, que podemos describir y etiquetar bajo la denominación de Urbanismo Concesional. En esencia consiste en la privatización de la actividad urbanística mediante el otorgamiento de concesiones, un modelo que se ha consolidado en este Estado tras la aprobación y el empleo masivo de la figura del agente urbanizador, instituido por la LRAU valenciana (Ley 6/1994 de Reguladora de la Actividad Urbanística, de la Generalitat Valenciana,), y que ahora la nueva Ley de Rehabilitación, Regeneración y Renovación urbanas la amplía a las operaciones de transformación de la ciudad consolidada, mediante la creación de una figura paralela al agente urbanizador que he dado en llamar el agente R3.

Pero si los resultados de la aplicación de la concesión para la producción de suelo urbanizable, por medio del agente urbanizador, pueden considerarse desde el punto puramente cuantitativo como un éxito sin precedentes, sin entrar en la crítica y valoración de la larga estela de casos de corrupción, de abusos de todo tipo sobre los propietarios fundiarios, de los impactos negativos ambientales, paisajísticos, financieros, administrativos, sociales,… en el caso que nos ocupa, las perspectivas de actuación del agente R3 son mucho más sombrías. Una afirmación que trataré de argumentar sucintamente.

Las competencias y capacidades atribuidas al agente urbanizador suponen un cambio de hegemonía en la acción urbanística, traspasada desde los propietarios del suelo a los promotores (asociados o vinculados con el capital financiero). Las plusvalías, que antes se apropiaban los dueños de los terrenos rústicos en su proceso de transformación urbana (los especuladores clásicos, quienes accedían a una riqueza que era escasamente el resultado de su actividad), pasaron, merced a estos cambios en las reglas del juego, a manos de los promotores, estrechamente ligados a bancos y cajas. En suma, este instrumento permitió e impulsó un cambio de agente hegemónico, de modo que la apropiación de las plusvalías urbanísticas se transfirió de los propietarios fundiarios a la alianza capital-promotores, aunque el adquirente de vivienda siguió pagando el peaje de la especulación, sin que su precio final se redujera.

Ilustración 1. Cartel anunciador de la operación de Regeneración Urbana del barrio de Russafa (València)
Ilustración 1. Cartel anunciador de la operación de Regeneración Urbana del barrio de Russafa (València)

Fuente: http://www.actuacionesrussafa.com/descargas/archivos/diptico%20Jornada.pdf

En el caso que nos ocupa, en las actuaciones de Rehabilitación, Regeneración y Renovación urbanas, la situación es bien distinta. No hay generación de plusvalías urbanísticas por efecto de la reclasificación de los terrenos, no hay incremento de valor de suelos rústicos transmutados en urbanos, de modo que el agente R3 sólo podrá obtener su plusvalías, su beneficio, sin la que no tiene sentido su intervención, extrayéndola de los propietarios-vecinos residentes en la zona de intervención, en el coto que se le haya concedido. Y aquí radica la dificultad insalvable.

Si tenemos en cuenta la estructura de la propiedad de la vivienda, y la ponemos en relación con la necesidad de operaciones de Rehabilitación, Regeneración y Renovación urbanas, llegaremos a una conclusión obvia: los barrios más necesitados, los peor dotados, los que cuentan con un parque edilicio más deteriorado, en definitiva aquellos donde este tipo de operaciones son más necesarias, son los que tienen una población más insolvente, a la que se va a obligar manu militari (así lo establece la Ley 8/2013 ampliando las obligaciones derivadas del deber de conservación) a pagar unas abultadas cuotas en concepto de transformación, sean de regeneración, rehabilitación o renovación. Y si no lo hacen en metálico, la veda esta abierta para que lo hagan en especie, con su vivienda. Un polvorín social y un agente R3 al que se le ha concedido la posibilidad de detonarlo.

Corolario. Como norma general es poco probable que la alianza promotores-financieros, los agentes R3, vayan a entrar en operaciones de alto riesgo y conflictividad social, y con escasas perspectivas de negocio, de modo que este tipo de actuaciones quedarán en la práctica limitadas a los barrios de mayor poder adquisitivo, donde la población sí puede abordar operaciones de mejora, o a los ámbitos con expectativas de elitización (gentrification), en actuaciones que adicionalmente serán subvencionadas por una Administracion deseosa de impulsarlas. Una Administracion que acabará, por tanto haciendo lo que ha hecho tradicionalmente: subvencionar y desgravar a quienes menos lo necesitan, abandonando a su suerte a los ciudadanos que no pueden hacer frente a unos pagos previsiblemente altos, en un contexto, no lo olvidemos, de gravísima crisis social y económica, con altísimos niveles de desempleo, precariedad y descenso del poder adquisitivo. Unas operaciones, que declaraciones retóricas al margen, no harán sino aumentar las desigualdades urbanas.

Para mayor información:

GAJA i DÍAZ, Fernando. La regeneración urbana en la encrucijada. Arquitectura, Ciudad y Entorno. Vol. 9, núm. 27, p. 11-26, 19 de febrero de 2015.  http://hdl.handle.net/2099/16070

1 En el número de 27 de la revista ACE publiqué en 2015 n el artículo (“La regeneración urbana en la encrucijada”), señalaba la gran falla de esta iniciativa

¿Qué fue de la caña?

La recuperación de un material de construcción ancestral y de sus técnicas

Marc Fando *

“Por cada cien cañas peladas, pagaban una peseta!” recordaba nostálgico uno de los trabajadores del Museu d’Art de Girona mientras retirábamos la instalación de “Investigació Canyera” del festival Temps de Flors 2015. Muchas son las personas que recuerdan a un abuelo apilando cañas para su huerto de tomates, las vallas de cañizo o al cestero trabajar con esta planta invasora tan naturalizada en nuestras tierras, que incluso Serrat la homenajea en su mítica canción “Mediterráneo”.

La caña (Arundo Donax L) es, en efecto, es una especie vegetal invasora, procedente de Asia, que coloniza las riberas de nuestros ríos, torrenteras y canales, sobre todo en los climas mediterráneos, desplazando a la vegetación autóctona de ribera, y en consecuencia, generando un desequilibrio en los ecosistemas fluviales. Antiguamente, gracias a la explotación y uso masivo al que esta planta estaba sometida, ésta parecía no representar un problema grave para dichos ecosistemas.

Fotografía gentileza: Instituto del Patrimonio Cultural de España

Por los restos arqueológicos encontrados en algunos yacimientos ibéricos (como el de Montbarbat, en Lloret de Mar, donde la huella de las cañas aparece en un adobe de barro) se cree que al menos des de hace más de dos mil años la caña está presente en la cuenca Mediterránea occidental y que se usaba en construcción. Otros estudios sitúan su introducción masiva mucho más tarde, sobre los inicios del siglo XVI, y en este caso se cultivaba para la formación de barreras o cortavientos, como material de construcción y como fijación para el control de la erosión en canales de drenaje.

Si nos fijamos un poco, encontramos un uso intensivo de este material en cada rincón de nuestra geografía: Desde las Barraques del Detla de l’Ebre, las de canya i borró de la huerta de Valencia, inmortalizadas por Blasco Ibáñez en su célebre novela, los secadores para higos y pasas en Fraga, los falsos techos de l’Eixample de Barcelona, como encofrados y cimbras en bóvedas medievales de l’Empordà, como techo o forjado (entrevigado) que encontramos des de las masías de Girona hasta las casas de las Alpujarras (Andalucía), también en tabiques y paredes, mezclada con yeso, con tierra con cal, trenzada, cosida, abierta, entera…

Pero el olvido un día llegó, implacable: el progreso de los materiales industriales desplazó de la obra a la caña y apenas se supo nada más de ella. Seguramente por el boom de la construcción, por el abandono del campo, en la época de la gran industrialización de los años 60 y 70 del pasado siglo, o simplemente porqué quedó obsoleta, se perdió y con ella los oficios y artesanos relacionados cn la caña: los cesteros, los constructores de barracas, los cañizadores, etc. Todos ellos pasaron a la historia, a formar parte de museos etnográficos, del patrimonio perdido de España, de los programas de televisión nostálgicos de una época reciente tan lejana como desconocida. Se abandonaron las herramientas y los maestros de obra y artesanos no tuvieron aprendices a quienes enseñar el oficio, que de no remediarse, se perderá con ellos inexorablemente.

Sin embargo ni el olvido ni la marginación de estas técnicas en los planes de estudio han desanimado a algunos grupos de estudiantes y profesionales vinculados al mundo de la arquitectura para emprender un viaje a través de este material. Y es así, mediante la investigación, la experimentación y el trabajo, se pueden recuperar estos conocimientos aplicados a nuevas formas y espacios adaptados a las necesidades actuales. Porqué es así, sólo mediante la investigación y la divulgación que seremos capaces de revalorizar este conocimiento, y este material.

No tenemos que olvidar, pero, que nos encontramos ante la complicada tarea de rescatar el conocimiento acumulado durante años y siglos por artesanos y gremios, cuyos únicos testigos se encuentran más allá de la edad de jubilación.

Esperamos que con la reciente la aprobación del Plan Nacional de la Arquitectura Tradicional, se consiga el apoyo institucional necesario para poder respirar un poquito más tranquilos y mirar al futuro con la confianza suficiente para avanzar y no repetir los errores del pasado reciente. Porqué si algo nos ha ensañado el camino andado hasta ahora, es que es muy fácil perder el conocimiento de los buenos oficios, y es muy difícil recuperarlo para volver a empezar.

Para mayor información:

INVESTIGACIÓ CANYERA. Estudio del comportamiento mecánico de arcos de caña Arundo Donax. Revista EcoHabitar, Septiembre 2013, nº 39 < http://www.ecohabitar.org/>.

Marc Fando es arquitect y miembro del grupo Investigació Canyera, Barcelona

<https://investigaciocanyera.wordpress.com/>