El delta del Ebro – ‘condemnado’ al cultivo de arroz

Johan M.G. Kleinpenning*

Cuando se habla del Delta del Ebro, se habla del arroz. El cultivo se expandió rápidamente después de la construcción de un azud en el río Ebro, la terminación de dos grandes canales para la conducción de agua para el riego del hemidelta del sur y del norte (en 1860 y 1912, respectivamente) y las medidas efectivas para combatir el paludismo a partir de 1915-1916. Desde aquél entonces y hasta hoy día el arroz es el cultivo principal del delta. Esta contribución trata de la cuestión porqué nunca cambió mucho la utilización del suelo?

En 2.009 los arrozales tenían una superficie de 20.442 hectáreas que correspondía con 85,2% de la superficie regable, 73,3% de la superficie de las tierras de labor y 67,7% de la Superficie Agrícola Utilizada (SAU), según las cifras para los siete municipios deltaicos enteros. Pero, hay que saber que las superficies totales de los municipios situados en el linde del delta incluyen una parte de “tierra firme” considerable. Referida a superficie puramente deltaica, el arroz ronda el 90%. Hay monocultivo en la mayor parte del delta. La producción total anual del delta es de unas 132-135 mil toneladas.

Todas las técnicas de cultivo, desde la siembra hasta la cosecha, se realizan de forma mecanizada. Ya no se transplantan las plántulas obtenidas en los planteles; hay siembra directa con tractores, helicópteros y avionetas. La mayor parte de la elaboración y comercialización está en manos de dos grandes cooperativas. Por el momento no hay problemas de sobreproducción y serias dificultades de vender el arroz en el mercado doméstico o exportarlo; competencia sí.

El monocultivo no significa que la producción de arroz es una actividad muy rentable. Los precios son bajos y, según los cálculos de Hernán Subirats, agrónomo jubilado del Departament d’Agricultura de la Generalitat de Catalunya, los ingresos netos por hectárea sólo son € 1.242. Para poder vivir enteramente del cultivo de arroz sería necesario tener por lo menos unas 40 a 50 hectáreas, pero no son muchos los que tienen esta superficie, pués el 80,2% de las explotaciones agrícolas de los siete municipios deltaicos tenían una superficie de menos de 10 hectáreas según el censo agrario de 2009. Hace surgir la cuestión porqué los agricultores no tratan de utilizar el suelo en forma más intensiva y más rentable?

A pesar de condiciones no siempre muy favorables, el Delta del Ebro era y es una comarca arrocera y es improbable que vaya cambiar drásticamente.

Se explica en gran parte por el hecho simple de que la producción de arroz es el único cultivo que previene la subida del agua salada y la salinización de las tierras de labor. Esto gracias al riego ininterrumpido con agua dulce durante gran parte del año. En los años sesenta del siglo pasado la Hydrotechnic Corporation S.A. ha propuesto de transformar el delta en una comarca agrícola que iría producir a) cultivos comerciales como trigo, arroz, algodón y soja, b) hortalizas y frutas y c) grandes cantidades de forrajes. Sus propuestas nunca fueron realizadas. Era un plan que, conceptualmente, correspondía a una época pretérita, la de las obras faraónicas: el plan Badajoz, el tranvase Tajo-Segura, las grandes presas y enormes riegos asociados… sin tener en cuenta los condicionantes económicos. Para el Estado, los gastos de adaptar el sistema de riego y el saneamientopara cambiar drásticamente el uso del suelo del delta resultaban demasiado altos. Además, la gran mayoría de los arroceros no podían o querían convertirse en productores de plantas totalmente diferentes o en ganaderos. Tenían experiencia con el arroz, no con el algodón, la soja o cultivos forrajeros como la hierba de Bermuda. Tenían el equipo en forma de maquinaria, aperos, almacenes, etc. para cultivar, y molinos en las cooperativas para acondicionar y comercializar arroz, no para otros productos. No sólo para los agricultores sino también para las empresas que prestaban sus servicos a los arroceros habría sido necesario reorganizarse.

Surge la cuestión como se mantienen los agricultores a pesar de los precios bajos y sus explotaciones agrícolas pequeñas. Primero: gracias a las subvenciones. El cultivo de arroz es, de hecho, el cultivo más subvencionado de Cataluña. Segundo: gracias a las posibilidades de ingresos no-agrarios. Encuentran trabajo adicional en los centros urbanos al borde del delta – L’Ampolla, Camarles, L’Aldea, Amposta y Sant Carles. Son pueblos con un gran número de tiendas y comercios, y empresas de los sectores secundario y terciario (industrias ligeras, empresas de transporte, etc.). Otras empresas se localizan al lado de la Carretera Nacional 340. La pesca, la explotación de salinas y el turismo son otras fuente de ingresos. En la gran mayoría de las explotaciones, el jefe o uno de los miembros de la familia tiene la posibilidad de trabajar fuera de la explotación. El tamaño de la misma no exige trabajo durante todo el año. Tercero: hay que recordar que en muchas familias hay una o dos personas jubiladas que viven de su pensión.

Para concluir: el medio ambiente del delta, las ayudas del gobierno, las preferencias de sus habitantes y las posibilidades de trabajo no-agrario adicional determinan la utilización del suelo y el paisaje agrario. Significa que el delta sigue siendo una comarca arrocera. No se sabe para cuanto tiempo, pero es improbable que vaya cambiar drásticamente esta situación dentro de pocos años.

Para mayor información:

-Kleinpenning, Johan Martin Gerard. `Geographical Stability and Change in the Ebrodelta’. Tijdschrift voor Economi­sche en Sociale Geografie, 60, 1969, núm. 1, pp. 35-59.

-Kleinpenning, Johan Martin Gerard. ‘El delta del Ebro revisitado’. Biblio 3W. Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, Barcelona, Vol XXI, núm 1.158. 5 de mayo de 2016.

_______

*Catedrático jubilado de Geografía Humana, Universidad de Nimega, Holanda.