La Habana del deshielo: por un urbanismo social y mestizo

Carles Crosas Armengol*

La escenificación del reencuentro entre Washington y La Habana inunda portadas de medio planeta y crea grandes expectativas a muchos niveles. En la esfera urbanística, se abren interrogantes sobre cómo el deshielo comunista va a gestionar el futuro de este extraordinario territorio y sus ciudades. Será bueno en cualquier caso, que la ilusión para alcanzar los cambios que se dibujan en el horizonte, no minimice el tiempo necesario de una reflexión abierta y poliédrica sobre las estrategias más convenientes, de continuidad o de ruptura, en relación a las políticas de vivienda, ecología, urbanismo y ordenación del territorio.

En este contexto, La Habana mira al futuro desde la encrucijada de las muchas ciudades que fue en su pasado: “perla del Caribe”, “Niza de las Américas”, “Llave del nuevo mundo”, moderna capital socialista…. Como pocas otras ciudades, La Habana supo transformarse en modelo de vanguardia y de progreso en contextos y condiciones muy distintas ¿En que espejo debiera mirarse hoy, para mantener esta misma estela? Poco útiles parecen los referentes de transformación urbana de las principales ciudades de países tardocomunistas y menos aún, las “actualizaciones” de sus capitales vecinas en el mar del Caribe. Así pues, ¿cuáles deberían ser los argumentos sobre los que asentar las bases de su transformación urbana?

1 – En primer lugar, la regeneración urbana en La Habana debería plantearse con un marcado carácter social. Si muchos creemos aún en las capacidades del urbanismo para construir una sociedad más cohesionada, rica y equilibrada, el sueño socialista que anestesió la isla debiera ser ahora el mayor garante para conseguir este objetivo. Algo que por natural no es nada obvio, a la vista de las tremendas experiencias de la China post-comunista y de las dificultades que vive este tipo de urbanismo, incluso en los países con la mejor tradición.

Existen razones para el optimismo, fundamentadas en una tradición local que guió iniciativas tan notables como la ya lejana creación en 1988 del GDIC-Grupo para el Desarrollo Integral de la Capital que promovió los Talleres Integrales de Transformación del Barrio, una temprana iniciativa (son más de 25 años) liderada por destacados arquitectos como Gina Rey y Mario Coyula. Aún así, los años de letargia obligada por la escasez de recursos y el bloqueo internacional obligan ahora a remuscular la maquinaria para la comprensión, decisión y gestión de una ciudad sometida a nuevas dinámicas.

Son muy pocas las intervenciones urbanas recientes en la capital y su dimensión y resultado insuficientes para adivinar como se afrontarán algunos riesgos globales: la territorialización de la pobreza, la “parquetematización” de los centros históricos o la dualización creciente entre espacios del turista y del ciudadano. La salvaguarda de La Habana Vieja, en manos de la Oficina del Historiador de la Ciudad, es el ejemplo más paradigmático: meritorio en tanto que está consiguiendo “salvar” los edificios del que es probablemente el mejor casco antiguo colonial, pero no ajeno a algunas de las controversias que planean sobre las maneras de recuperar los centros históricos.

2- Pero además de socialmente solidaria, La Habana del siglo XXI debiera transformarse con una arquitectura y un urbanismo a la altura del patrimonio de la ciudad, evitando convertirse ni en un museo de nostalgia, ni en un teatro de arquitecturas-piel historicistas, ni en la enésima amalgama de arquitecturas espectáculo, estilo “nuevo ricos”.

A mitades de siglo XIX La Habana fue la primera capital española en implementar los modernos sistemas de movilidad y reordenar ejemplarmente el espacio de las antiguas murallas, más con la ambición de Viena que con el pragmatismo de Barcelona. Prontamente introdujo el modelo de ciudad jardín en la moderna retícula de El Vedado, un caso paradigmático a nivel internacional. Durante el siglo XX, cambió sus edificios y sus calles, adaptándolas a la modernidad en cada momento (el tranvía, el coche, la arquitectura funcionalista, etc.) consiguiendo no hacer nunca tabula rasa de su pasado, sino añadiendo unas capas encima de las otras.

Todo ello contribuyó a su particular constitución, la de una ciudad “europea” a solo 60 leguas del gigante americano, ejemplo de una privilegiada transculturalidad aliñada con una pocas dosis de cultura eslava y un sólido sustrato de cultura negra, la que dio el “color cubano” el que reivindicaba Nicolás Guillén en sus versos: “ni blanco ni negro: mestizo”.

Las respuestas a los retos urbanos contemporáneos (a la resiliencia, la movilidad eficiente, la sostenibilidad, etc.) podrán encontrarse en el paralelismo con otras experiencias contemporáneas en otras ciudades. Pero la transformación de La Habana debiera formularse siempre a partir de su propio ADN. Anteponer su carácter genuino a los “códigos” que “receta” el urbanismo más canónico. Diseñar la metrópolis de las próximas décadas desde un renovado masterplan y a la vez, desde una serie de proyectos específicos, cambiando las antiguas herramientas del “zoning” por nuevos instrumentos flexibles y adaptables a escalas, tiempos y demandas concretas.

Los estudios y reflexiones que durante años hemos dedicado un grupo de profesores del Laboratorio de Urbanismo de Barcelona – LUB con la guía de algunos colegas de la CUJAE a El Vedado, futuro distrito central de la metrópolis habanera, intentan avanzar sobre alguna de las ideas que aquí se apuntan.

A Mario Coyula (1935-2014), in memoriam

Para más información: Ver el epílogo de la Tesis Doctoral Crosas, C. Variaciones sobre la regularidad. El Proyecto de El Vedado en la formación de La Habana metropolitana. Noviembre 2009. UPC-DUOT. Xavier Eizaguirre, Director. http://www.tdx.cat/handle/10803/78009

Solà-Morales, M., Crosas, C. El Vedado, “La Habana. Ciudad jardín, ciudad central”. Quaderns d’arquitectura i urbanisme (Ed. trilingue), Diciembre 2009, no. 259, p. 71-79

Carles Crosas es Dr. Arquitecto, Profesor e investigador en el Laboratorio de Urbanismo de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, DUOT-UPC

“Herencia”, 160 x 190 cm, mixta/lienzo, 2005

Maikel Menéndez (artista cubano asentado en Barcelona desde 2006)
Herencia”, 160 x 190 cm, mixta/lienzo, 2005
Maikel Menéndez (artista cubano asentado en Barcelona desde 2006)