Expansión del ferrocarril en Europa, 1825-2010

Mateu Morillas-Torné*

La construcción de la primera línea de ferrocarril moderna del mundo unió en 1830 Liverpool con Manchester. Desde ese momento, la red se extendió y dominó el sector del transporte terrestre a medianos del siglo XIX. Pero fue paulatinamente sustituido por el transporte por carretera. En consecuencia, en la actualidad se ha convertido en un tema de interés académico, pero también de aficionados al ferrocarril. Prueba de ello son las numerosas asociaciones que difunden conocimientos alrededor de los ferrocarriles y defienden su patrimonio histórico.

Uno de los aspectos más interesantes es su implantación en el territorio. En este caso, en Europa, por ser cuna del ferrocarril en el mundo. Los mapas antiguos de ferrocarriles, originalmente destinados a los turistas, la información proporcionada por organismos oficiales y las publicaciones académicas permiten reconstruir la cronología de la apertura y cierre de las líneas a escala europea.

Las primeras líneas poco tienen que ver con las actuales. Se construyeron a principios del siglo XIX en las regiones mineras de Escocia y Gales, y sus locomotoras tenían frecuentemente tracción animal. Estas líneas eran financiadas por el capital privado y el Estado se limitó a legislar para fomentar la competencia.

La primera línea con tracción a vapor y servicio de pasajeros se construyó en 1825, y conectó Stockton con Darlington (40 km). George Stephenson, ingeniero constructor, decidió usar el ancho de vía más común en la región minera donde trabajaba: 1.422 mm. En 1830 se puso en servicio la considerada primera línea moderna del mundo, por ser únicamente con tracción a vapor, unir ciudades importantes y, desde sus inicios, tener ingresos elevados en el transporte de pasajeros. Se trata de la línea Liverpool-Manchester (97 km), por la que se añadió media pulgada de ancho de vía, llegando al actual estándar: 1.435 mm.

Este hecho comportó consecuencias importantes. El mismo Stephenson y otros ingenieros ingleses lo utilizaron para construir la infraestructura en otros países de Europa. Así, Holanda, que inicialmente utilizaba el ancho de 1.945 mm, tuvo que ceder ante las presiones de Prusia para adaptarse a los 1.435 mm. Lo mismo ocurrió con el Ducado de Baden (Alemania), después de haberla iniciado a 1.600 mm. Sin embargo, España y Portugal (1.668 mm), Rusia, Finlàndia y Republicas Bálticas (1.524 mm) e Irlanda (1.600 mm) no adaptaron su red, cosa que ha dificultado cruzar sus fronteras en ferrocarril.

Aparte del Reino Unido, otro país en iniciar tempranamente la construcción de la infraestructura ferroviaria fue Francia. Sus primeras líneas enlazaban las minas de carbón y centros industriales con la red de vías navegables. Sin embargo, su insuficiente capital privado obligó a constituir un sistema de economía mixta, basado en la concesión de líneas por periodos de 99 años. Esto provocó debates entre defensores del laissez faire y partidarios del control público del servicio.

En el imperio Austrohúngaro, Alemania y Bélgica se construyeron también muy tempranamente las primeras líneas. La mayoría de ellas, de servicio exclusivamente minero o de conexión de ciudades portuarias con vías navegables interiores.

La red empezó a crecer en toda Europa y en 1870, cuando casi todos los países habían construido al menos una línea –excepto el Imperio Otomano–, dos terceras partes de la infraestructura en el continente se concentraban en el Reino Unido, Francia, Bélgica y Alemania. Pero a partir de este año, hasta finales de la década de 1930, hubo una mayor expansión de la red en la periferia: países nórdicos, Europa del Este y Península Ibérica.

La Segunda Guerra Mundial supuso un punto de inflexión en la expansión de la infraestructura ferroviaria. A finales de los años 30 parte de la red de Francia quedó cerrada. Más tarde, en el Reino Unido se cerraron casi 15.000 km, la mitad de su red, en tan solo 20 años (1950-1970). Otros países, como Alemania, Suecia, Dinamarca y, en menos proporción, España, Portugal y Noruega también cerraron parte de su red a partir de 1970.

Finalmente, llegó la alta velocidad. Pese a ser una tecnología reciente, puesta en marcha a finales del siglo XX, ya en 1903 de forma experimental se consiguieron velocidades altas con ferrocarril en Alemania. Pero fue en 1964 en Japón donde se implantó esta tecnología por primera vez. Dentro de Europa, en 1976 en Italia (la Direttissima, entre Roma y Florencia) y en 1981 en Francia (París-Lyon) fueron las primeras líneas de alta velocidad en servicio.

Si a finales del siglo XX Francia lideró la construcción de la alta velocidad ferroviaria en Europa, a partir del siglo XXI España tomó este rol: a principios de la década del 2010 se convirtió en el primer país europeo en longitud de red de alta velocidad y segundo en el mundo, detrás de China. Esta política ha sido objeto de críticas de expertos en la materia por promover una red ineficiente y deficitaria.

Un caso curioso en la alta velocidad es el del Reino Unido. El país que fue líder en el siglo XIX en impulsar una red de ferrocarriles por todo el país, solamente ha construido una línea. Y, al contrario que España, Francia o Italia, esta línea ha servido para conectar su capital (Londres) con el exterior (Francia). Esta curiosidad cobra mayor relevancia, puesto que ha sido necesaria una inversión mucho mayor para cruzar el Canal de la Mancha a través de un túnel marítimo.

A grandes rasgos, y a modo de resumen, la construcción de la infraestructura ferroviaria en el continente ha pasado por cinco fases: 1) Los inicios en Inglaterra y Gales, 2) la primera expansión en Europa occidental, 3) una segunda expansión en los países periféricos, 4) cierre de líneas, y 5) construcción de la alta velocidad. Dentro de cada país, el ritmo de construcción ha sido muy diferente, en función de su desarrollo, de las estrategias económicas y de integración territorial, y a las condiciones geográficas, entre otras. Pero todos ellos han visto un auge de su red, en periodos e intensidades diferentes, hasta que algunas líneas han quedado inutilizadas por la guerra o por haber dejado de ser rentables ante la eclosión del automóvil. Entonces, aquellas que además de deficitarias, carecían de interés público, han acabado cerradas.

Para mayor información:

MORILLAS TORNÉ, Mateu. Evolució del ferrocarril a Europa. En: Evolució del ferrocarril a Europa i la seva influencia en els canvis en la distribució de la población. El cas d’Espanya, 1848-2010. [en línea]. Tesis doctoral. Universitat de Lleida, 2014. Disponible en <http://hdl.handle.net/10803/285340>.

*Mateu Morillas Torné es Doctor en Geografía por la Universitat de Lleida.

Frases destacadas:

“Los mapas antiguos de ferrocarriles, la información de organismos oficiales y las publicaciones académicas permiten reconstruir la cronología del ferrocarril en Europa”

En 1830 se puso en servicio la considerada primera línea moderna del mundo: Liverpool-Manchester (97 km)

“en el Reino Unido se cerraron casi 15.000 km, la mitad de su red, en tan solo 20 años (1950-1970)”

Ferrocarriles en servicio, 2010

QUÉ VERDE ERA MI VALLE…Y QUÉ DURO VIVIR EN ÉL! La valoración satírica del proceso de idealización del mundo rural

Diego A. Barrado Timón*

El viaje y la estancia, pero también la información turística que nos llega a través de soportes cada vez más diversos, se están convirtiendo en una fuente esencial para explicar la imagen que tenemos tanto de nuestro propio país o ámbito cultural como de espacios remotos. También los espacios rurales han sido objeto de ese proceso de idealización turística. Sin embargo, en los últimos tiempos a ese discurso idealizador se le está contraponiendo otro, de orden satírico, que tanto desde el humor como la publicidad se dirigen a criticar los mecanismos ideológicos que subyacen a la idealización rural.

Si bien es cierto que la mayor parte de los habitantes urbanos tienen raíces rurales más o menos próximas, lo cierto es que en un mundo en proceso de urbanización lo rural se está convirtiendo día a día en una realidad entendida como exótica, en tanto en cuanto se nos presenta como atractiva precisamente por todo aquello por lo que, real o supuestamente, difiere de la ciudad. Esta percepción de lo rural como lo que no es ciudad, como una reserva de autenticidad y tradicionalismo frente a los males derivados de la urbanización, ha sido utilizada por el turismo hasta el punto de idealizar como una construcción finalista de carácter único y estético cada porción de ruralidad susceptible de ser explotada. El resultado ha sido la progresiva creación de un verdadero ideario turístico en el que lo rural es reinterpretado como patrimonio. Para ello ha sido posible recurrir a un gigantesco conjunto de imágenes, ideas y símbolos procedentes principalmente del arte y la literatura, de extraordinario valor cultural, que identifican el campo con el pasado y con estilos de vida antiguos, naturales y humanos; en contraposición con una ciudad que es percibida como el progreso, la modernización y el desarrollo, pero que en el tránsito hacia ellos ha perdido unos valores que en el campo aún se conservan.

Como resultado, en los últimos años se ha producido un verdadera industria de la memoria que, apoyada en la recuperación de monumentos, tradiciones, recreaciones históricas, museos y parques temáticos, han convertido el mundo rural en un elemento esencial de lo que se ha dado en llamar industria del patrimonio. Y de ahí se han derivado procesos de recuperación, conservación y mantenimiento de un patrimonio más o menos real, pero también otros de apropiación de sus valores cultures, geográficos y ambientales.

En todo caso, lo que se desea destacar no es ni el proceso de patrimonialización de lo rural ni los mecanismos ideológicos que lo han hecho posible, algo que ya ha sido analizado por algunas corrientes críticas de las ciencias sociales. Lo verdaderamente novedoso es que ese discurso crítico realizado por un sector de las ciencias sociales, que desmonta los mecanismos subyacentes al proceso de idealización y muestra su carácter finalista centrado esencialmente en la consecución de objetivos económicos, parece haber trascendido un ámbito puramente académico y muy marcado por un determinada corriente ideológica para ser asumido por gran parte de la sociedad, que lo incorpora a su concepción de lo rural al mismo nivel al que previamente había situado la visión idealizadora.

En efecto, frente a la crítica puramente académica de los procesos de patrimonialización e idealización, en los últimos tiempos se están generalizando las contrarréplicas satíricas que atacan la mistificación rural y los mecanismos ideológicos que la sostienen. Y esta sátira, que aparece en forma de viñetas en periódicos generalistas, monólogos humorísticos o publicidad de muy diverso tipo, se dirige esencialmente a un público no especializado, lo que sostendría la hipótesis de que si en un momento la sociedad incorporó el discurso idealizador y mistificador de lo rural, en la actualidad está igualmente asumiendo la crítica y deconstrucción de ese mismo discurso.

El mito de la autenticidad. Fuente:< www.tiempobbdo.com> [19 de marzo de 2013]
El mito de la autenticidad. Fuente:< www.tiempobbdo.com> [19 de marzo de 2013]

La burla se sustenta generalmente en contrastar los diversos mitos idealizadores que se han construido en torno a lo rural, como el del buen salvaje, la autenticidad, lo tradicional, la ausencia de conflicto social y de relaciones de poder, etc., con un contrapunto que pone al descubierto los objetivos ideológicos de la mitificación. Así, tal y como muestra la imagen anterior, procedente de una campaña de publicidad de una marca de comida precocinada, el contraste satírico se sitúa entre el valor simbólico del atuendo rural de la anciana y de la gastronomía tradicional frente al funcional de la comida envasada, presentada ahora como un patrimonio supuestamente auténtico frente a los evidentes procesos de estandarización que requiere.

En resumen, frente a un campo idealizado que subyace a la ideología del turismo rural, y que lo presenta como el contrapunto positivo de una ciudad deshumanizada, la contrarréplica satírica nos muestra un mundo rural que, o bien ha sucumbido también a las desdichas de la industrialización y la modernidad, o bien se muestra sumido en un atraso social y cultural que hacen que no solo no sea atractivo para el disfrute vacacional, sino que explica el porqué de la emigración masiva hacia las ciudades en la segunda mitad del siglo XX. Como señala Luis Landero en su último libro, El balcón en invierno (2014), la emigración rural siempre se ha escenificado de forma nostálgica, como pérdida o ruptura, mientras que “apenas se menciona lo que aquella desbandada hacia las grandes ciudades tuvo de alegre y liberador”.

Para mayor información: Barrado Timón, Diego A. Mitos y contramitos, utopías y distopías: las representaciones turísticas de lo rural y sus valoraciones satíricas al amparo del discurso crítico de las ciencias sociales. Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. [En línea]. Barcelona: Universidad de Barcelona, 20 de junio de 2014, vol XVIII, nº 480. <http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-480.htm>. ISSN: 1138-9788.

* Diego A. Barrado Timón es profesor titular de la Universidad Autónoma de Madrid.

CATANDO PAISAJES COTIDIANOS COMO SIGNOS DE DESARROLLO

Por Juan F. Ojeda *

Como la felicidad, la salud o la sabiduría, el desarrollo es una de esas categorías que todo el mundo anhela, tanto a niveles personales como comunitarios. Pero tales anhelos pueden ser confusos si no se acotan sus definiciones, hasta el punto que pueden existir e incluso abundar los «tontos felices», los «enfermos saludables», los «sabios ignorantes» o los «pobres desarrollados».

El crecimiento es el incremento en la escala física de algo o de alguien, mientras que el desarrollo es un despliegue de cualidades. Igual que una persona que crece en estatura no tiene porqué desarrollarse neuronalmente, un territorio o una sociedad pueden crecer económicamente pero no desarrollarse. No obstante, lo normal es que suela ser necesario un cierto nivel de crecimiento económico para que se produzca el desarrollo, aunque hay momentos en los que el crecimiento puede ahogar al desarrollo, engullendo sus cualidades más distintivas.

Con el afán desmedido de ganancia y el mito del crecimiento sin freno hay sociedades que ponen precio a todos sus valores en un alarde de necedad explícitamente denostado por Antonio Machado: “Todo necio confunde valor y precio”. Y un valor bastante recurrente en este tipo de confusión es el del paisaje, cuando se relaciona solo con lo crematístico.

Los paisajes son, a la vez, expresiones duraderas del patrimonio de una comunidad y realidades percibidas desde sentimientos identitarios e instancias creativas. Por todo ello, pueden ser instrumentos idóneos para la presentación de las singularidades de un territorio en las redes globales. Porque en el actual contexto globalizado, sólo la progresiva conexión con las redes globales ofrece a un territorio y a una comunidad posibilidades reales de crecimiento económico, pero las oportunidades de un desarrollo cualitativo sólo procederán de la introducción cuidada de sus singularidades patrimoniales en dichas redes.

Dime en qué paisaje vives y te diré el nivel de desarrollo de tu comunidad

Y sus paisajes quizás constituyan las expresiones más compartidas y democráticas del legado de cualquier comunidad humana. De manera que el reconocimiento del valor patrimonial de sus propios paisajes podría ser un buen signo de su desarrollo contemporáneo: Dime en qué paisaje vives y te diré el nivel de desarrollo de tu comunidad

Como realidad trayectiva o medial entre unos objetos observables y sus propios observadores –una especie de yin/yang oriental-, el paisaje fue descubierto en occidente por los románticos. Naturalistas, geógrafos, filósofos, literatos y pintores románticos comparten un entendimiento analógico y comprensivo del mundo. Alexander von Humboldt estaba convencido de que por el progreso de la inteligencia se debían unir la ciencia y la poesía. Tal convicción fundamenta la perspectiva de la geografía moderna, en cuya concepción del paisaje convergen la idea de totalidad, la emergencia del sujeto y del saber ver, la potencia de las observaciones y de los saberes y la imbricación de inteligencia, ética y estética.Y todo ello enmarcado en un responsable sentido educador

Y en los aledaños del romanticismo y de la fenomenología alemana contemporánea aparece la hermenéutica, que puede constituirse en instrumento o camino riguroso para leer, comprender, interpretar y comunicar paisajes. Los catadores de café o de vino, por ejemplo, son hermeneutas que traducen a unos lenguajes comprensibles unos sabores o aromas, mostrando unos juicios de valor de lo catado, que –al usar un método que conjuga muchas categorizaciones- se acercan a lo que comúnmente se entiende por verdadero.

Leer o catar paisajes es un ejercicio hermenéutico que permite comprenderlos y valorarlos

En estos momentos estamos testando un método de aproximación a la lectura o “cata” de paisajes cotidianos en dos ámbitos bien distintos: La Sierra Morena de Huelva (Noroeste de Andalucía, España) y El Eje Cafetero Colombiano (Manizales, Pereira, Armenia). Tal lectura de paisajes transita por tres fases complementarias:

  • Desde la multidisciplinariedad primera, que –en una recopilación de gabinete- recoge diferentes aproximaciones previas para ofrecer claves comprensivas del ámbito y para elegir los paisajes concretos y significativos del mismo, que van a leerse directamente.
  • A la interdisciplinariedad, cuyo objetivo es hacer converger distintas miradas hacia aquellos paisajes elegidos, en una observación y lectura directa y compartida por los distintos miembros de un equipo interdisciplinar y que singulariza y sintetiza las siguientes categorías: límites, componentes principales, atributos y núcleo de sentido.
  • Y a la definitiva transdisciplinariedad, que enriquece los paisajes leídos con nuevos relatos creativos, sintéticos y comprensibles, añadiendo un eslabón a la cadena de interpretación en la que toda realidad paisajística está inmersa.
Belleza patrimonial decadente de los paisajes de Linares de la Sierra (Huelva)

Foto de Marta Rubio (ambientóloga y miembro del equipo interdisciplinar de lectura). Linares, primavera de 2012
Belleza patrimonial decadente de los paisajes de Linares de la Sierra (Huelva)
Foto de Marta Rubio (ambientóloga y miembro del equipo interdisciplinar de lectura). Linares, primavera de 2012

El patio y el corredor de la casa de baharaque funcionan como nodo y otero de los paisajes coloniales cafeteros de Colombia. Fotos de Jorge E. Osorio (arquitecto y miembro del equipo interdisciplinar de lectura). Pereira, verano de 2013
El patio y el corredor de la casa de baharaque funcionan como nodo y otero de los paisajes coloniales cafeteros de Colombia. Fotos de Jorge E. Osorio (arquitecto y miembro del equipo interdisciplinar de lectura). Pereira, verano de 2013

Con el desarrollo de este método, se pretende incitar o subrayar valoraciones patrimoniales de paisajes cotidianos tanto entre sus propios constructores o habitantes como entre los turistas que los visiten, de manera que unos y otros puedan disfrutarlos con mayor deleite, en el sano ejercicio de ciudadanía que constituye “paisajear” (neologismo definido por la Convención Europea del Paisaje como gozar o “congozar” con los paisajes)

Para mayor información:

-OJEDA RIVERA, J.F. Lectura transdisciplinar de paisajes cotidianos, hacia una valoración patrimonial. Método de aproximación. Revista INVI, vol. 28, Nº 78 (2013), p. 27-75 Santiago de Chile. Instituto de la Vivienda, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Chile. http://www.revistainvi.uchile.cl y http:// www.scielo.cl

-OJEDA RIVERA, J.F. Paisaje, patrimonio y desarrollo contemporáneo. Aplicación a los paisajes cafeteros colombianos, en CUELLAR, M. (edit) (2014): Miradas diversas. Arquitectura vernácula y paisajes culturales.p. 162-181. Sevilla, EnredARS y Red AVI (Arquitectura Vernácula Iberoamericana),. ISBN: 978-84-695-9827-6

*Juan Fco.Ojeda Rivera es profesor de Geografía de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y pertenece a la Red CYTED-(des)BORDES URBANOS (www.farq.edu.uy/des-bordes-urbanos) y al Grupo de Investigación en Estructuras y Sistemas Territoriales (www. grupo.us.es/giest)

Los paisajes lineales: una nueva representación gráfica de nuestro entorno

Josep M. Panareda* Y Maravillas Boccio**

¿Es posible representar un paisaje y mostrar lo fundamental e importante? Una fotografía evidencia los elementos situados delante, los cuales esconden los ubicados detrás. Un mapa suele ser una generalización excesiva de la realidad. Una pintura o un dibujo convencionales exteriorizan un paisaje interpretado desde una perspectiva determinada.

UN PAISAJE LINEAL ES EL RESULTADO DE UNA INTERPRETACIÓN GEOGRÁFICA DEL PAISAJE Y DE UNA CREACIÓN ARTÍSTICA, ACTUANDO GEÓGRAFO Y ARTISTA CON TOTAL LIBERTAD

He ahí una propuesta de una representación gráfica de los paisajes de manera simple y clara. La esencia del proyecto es combinar dos visiones que deben complementarse, la geográfica y la cartográfica-artística. La clave del éxito es la conjunción de la interpretación geográfica de un paisaje, o conjunto de ellos, con la del artista.

La metodología se basa en la concepción global tanto en la interpretación y como en la representación de los paisajes. Ahí radica su originalidad. No se trata que un geógrafo elabore un esquema gráfico de un paisaje y que traslade dicha información a un cartógrafo, delineante o informático para que lo pase en limpio y resulte bonito. Ni tampoco es la historia de un dibujante o un pintor que pide a un geógrafo que le explique tal o cual paisaje para expresarlo con mayor precisión científica. El producto final debe de ser tan geográfico como artístico, y tan preciso de la realidad del paisaje como comunicativo, al ser resultado tanto de la observación e interpretación del geógrafo como de la inspiración y creatividad del artista.

Perfil lineal del paisaje de choperas en el curso bajo del río Tordera al NE de España. Fuente: Panareda y Boccio.

La representación gráfica utilizada tiene el soporte de un perfil topográfico convencional y al producto final es denominado «paisajes lineales». Los paisajes lineales se definen como representaciones de un territorio a lo largo de un recorrido, basadas en la concepción global de los tipos de paisaje representados, en la simplificación y en la generalización, en donde se ponen de manifiesto las variaciones espaciales, temporales y temáticas, las cuales son expresadas mediante símbolos asociativos, y la diferenciación de la escala de detalle respecto a la interpretación del conjunto. El resultado es una imagen global y sintética de la realidad a una escala determinada.

LOS PAISAJES LINEALES TIENEN UNA GRAN CAPACIDAD DE COMUNICACIÓN AL OFRECER UNA PERSPECTIVA HORIZONTAL DE LA REALIDAD, FRONTAL AL OBSERVADOR

El geógrafo parte de unos objetivos concretos dentro de un plan de estudio de paisaje. Dichos objetivos, territorial y conceptual, son compartidos con el artista. Es conveniente que geógrafo y artista vayan al campo juntos, por lo menos en una ocasión, para que este último tenga los puntos de referencia necesarios para una correcta interpretación de la información geográfica. Sólo de este modo tendrá total libertad en la creación o adaptación de los símbolos y en la elaboración del paisaje lineal sobre el papel.

El artista, con las explicaciones pertinentes, debe considerar la doble escala, la de los elementos y la del producto final. Ahí es donde el artista crea su imagen de los paisajes y la plasma en el perfil. Establece los colores, las formas, los tamaños, la orientación y la composición de todos los elementos a representar. La comunicación geógrafo-artista debe ser fluida ante cualquier cuestión que plantee este último, el cual actúa con total libertad artística y técnica.

Los paisajes lineales no son sólo una simplificación de la realidad y la inserción de símbolos en el perfil de manera mecánica. Se trata de una creación, en la cual geógrafo y artista aúnan sus percepciones de la realidad y sus niveles de abstracción, así como el objetivo final. A su vez, los dos deben ser suficientemente autónomos como para aplicar los métodos y las técnicas correspondientes y elaborar su propia concepción de la realidad. Finalmente deben comunicarse la imagen personal sin perjuicio de la propia evolución.

Para mayor información, véase PANAREDA, J. M. y BOCCIO, M. La expresión gráfica del territorio mediante paisajes lineales: Cuadernos Geográficos, 2012, nº 51, p.78-95. <http://revistaseug.ugr.es/index.php/cuadgeo/article/view/232/223>

*Josep M. Panareda es catedrático jubilado de Geografía Física de la Universidad de Barcelona

**Maravillas Boccio es farmacéutica y doctora por la Universidad de Sevilla, especializada en la ilustración de plantas y paisajes.