Refranero médico: Lo que el pueblo piensa de la salud y la enfermedad

José María de Jaime Lorén

Paremiología médica española

Por razones evidentes, el tema de la salud y la enfermedad es objeto de atención continua en todos los medios de comunicación. Nuevas y viejas enfermedades, nuevas y viejas terapéuticas, pero también nuevas y viejas formas de ejercer la medicina y las ciencias de la salud en general. Y, sin embargo, esto no es algo exclusivo de ahora. Ha existido siempre. Desde los mismos orígenes del hombre, la pérdida de la salud y la forma de recuperarla ha sido una de sus preocupaciones fundamentales.

De ahí que todas las civilizaciones y culturas hayan contado siempre con especialistas en combatir las dolencias, desde los antiguos magos, hechiceros, druidas o sacerdotes, a los grandes médicos y sanitarios altamente especializados de la actualidad. Pero el pueblo, ese pueblo aparentemente indocto, ha tenido también su propia opinión sobre la enfermedad y la salud. Opinión que ha ido dejando a lo largo de los siglos en una serie de refranes y de dichos populares, que muestran muchas veces la profundidad de sus conocimientos, la precisión de sus diagnósticos.

Para adentrarnos en este tipo de saberes populares, con el nombre de Refranero de las Ciencias Médicas publicamos hace tiempo una extensa colección de refranes y sentencias que se han dicho o sobre el arte de curar. Hemos trabajado desde las viejas colecciones medievales, hasta los abundantes trabajos y repertorios refranescos que cada año salen de las prensas en este renacer de los estudios paremiales. En todos ellos la musa popular retrata, en unas pocas palabras, aspectos diversos de la enfermedad o del estado sanitario de las personas, siempre con sentencias y consejos que destilan penetración aguda que, en ocasiones pueden ser discutibles a la luz de las modernas teorías científicas, pero que nunca carecen de un sólido fondo argumental, así como de innegable gracia para exponer sus ideas: Agua clara y aire puro, y un buen médico maduro.

Medicina Española - Proverbios vulgares de nuestra lengua

Y es que el refrán ha sido utilizado muchas veces como vehículo para transmitir conocimientos. Para empezar tenemos los clásicos Aforismos de Hipócrates. Más tarde Juan Lorenzo Palmireno compuso sus Refranes de mesa, salud y buena crianza, para ilustrar sus clases en la Universidad de Valencia, allá por el año de 1573. Algo más tarde, en 1616, y también para mejor hacer comprender sus lecciones a los discípulos de la Facultad de Medicina de Granada, Juan Sorapán imprimió la Medicina Española contenida en proverbios vulgares.

En efecto, el refrán y los dichos populares en general han constituido a lo largo de los siglos un vehículo ideal para transmitir, con su sonsonete musical que facilita la memorización, los conocimientos médicos y sanitarios. Buen ejemplo de esto viene dado también por las obras médicas de corte divulgativo que compusieron, entre otros, los doctores Ulecia Cardona o Casal Aguado. El primero en forma de aleluyas rimadas consiguió difundir entre las nuevas madres y las amas de cría una serie de consejos médicos de indudable valor de cara a la crianza de los niños a su cargo; el segundo sin embargo dirigió sus pareados y versos breves a un público más documentado, compuesto generalmente por estudiantes o por otros facultativos de menor experiencia.

Por nuestra parte hemos realizado una recopilación de todos aquellos refranes, dichos, sentencias, proverbios o consejos arrefranados en todo momento relativo a las diversas variedades con que se presentan las ciencias médicas. De esta forma hemos logrado reunir más de once mil quinientos refranes y frases hechas de carácter sanitario, distribuidos en una serie de apartados en función de su temática. A través de todos ellos podemos conocer las características más sobresalientes del saber popular acerca de estas disciplinas.

Incorporamos también la importante aportación original que sobre el mismo tema yace en los numerosísimos refraneros tanto de las regiones españolas como de muchos países de Iberoamérica, cada uno de ellos con sus correspondientes variantes o giros lingüísticos del terreno. Todavía nos ha parecido conveniente añadir las paremias de tipo veterinario, relativas al ejercicio de la profesión en sí, o en lo concerniente a aspectos clínicos y zoosanitarios.

Conviene insistir en que cada refrán que incluimos no está inspirado en las colecciones contemporáneas, sino en la respectiva fuente original, antigua o moderna, y con el texto literal en que aparece por vez primera. Esta fuente original se inserta entre paréntesis a continuación de cada sentencia, con una abreviatura bibliográfica y la página o el número que tiene dentro de la colección o texto correspondiente.

De todas formas, al final, para el pueblo: Quien bien come, digiere y expele, a galeno no apele.

JAIME LORÉN, J.M. DE; JAIME GÓMEZ, J. DE (2001): Paremiología médica española. Más de once mil refranes de medicina, farmacia y veterinaria. Calamocha, 438 p.

José María de Jaime Lorén. Universidad CEU Cardenal Herrera (Valencia, España)

AGUA CLARA Y AIRE PURO, Y UN BUEN MÉDICO MADURO.

QUIEN BIEN COME, DIGIERE Y EXPELE, A GALENO NO APELE.